confirma
que nunca nos fuimos.
Archivos del autor: Rubén
El toro no sonríe
y sin embargo el toro no sonríe
ante el grito enmudecido
los ojos llorosos
y el olor de una tripa humana
que cuelga de su asta
y se macera al sol del media tarde
Año nuevo
En torno al fuego
las tripas llenas eructan deseos impostados
y perdones con lentejuelas
mientras las manos vestidas de callos
intercambian las manchas que la vida
impregnó en las arrugas de sus huesos
Cada chimenea perpetra un villancico
mientras las manos vestidas de callos
se abrigan
con guantes decapitados
Llegan olores variopintos
bailes de ingredientes
que nadie intenta en todo el año
mientras las manos vestidas de callos
desmigajan el mismo
mendrugo de hambre
¡Feliz año nuevo!
gritan las nubes que peinan el suelo
mientras las manos vestidas de callo
recogen sus vómitos de bronce y oro
Es una lluvia anual
que caduca
con el primer sol de enero.
Navidad
Las luces luchan por ver
quién es la que más brilla
así muera la última córnea del planeta
Los bolsillos se llenan de deudas
los altillos se vacían de mesura
Afuera es de noche
adentro es de día, día artificial
El conejo ya no brinca
sus restos chapotean
en salsa de ajo
sitiados por el último batallón de papas fritas
y al acecho
varias copas de cava de Hacendado
a medio escupir
El suelo se viste con alfombras de papel arrugado
sus colores vistosos
crujen con cada pisada
Hay risas sinceras que emanan inocencia por los cráteres
Hay risas de rimen que ocultan las arrugas del día a día
Hay risas que retienen el puño lejos de la mesa
Cincuenta semanas ahorrando alegrías
metiendo cada sonrisa, cada esperanza en la hucha
para malgastar sus escuálidos intereses
en compañías deficitarias
¿Lo hemos hecho bien?
nos preguntaremos las siguientes cincuenta semanas
mientras seguimos ahorrando cada breve risa
para reír con más ganas que nadie
en la próxima navidad.
La lengua de la muerte
A quien solo habla
la lengua de la muerte
hay que contestarle
escupiéndole la vida en la cara.
Volver a abrir los ojos
Pestañeé
y al abrir los ojos
lo verde ahora era rojo
volví a pestañear
esperando que lo rojo fuera verde
pero lo rojo ahora era negro
he vuelto a cerrar los ojos
con la esperanza de ver algo de verde
pero no me atrevo a abrirlos
Desmadeja
Sobresale un breve hilo negro por mi muñeca.
Aún no he aprendido a hacer fuego
para quemarlo
así que tiro de él.
El hilo va creciendo
a la vez que mi brazo se desmadeja.
Pero no duele;
solo siento el frío pinchar mi carne
a través de mis piernas
ya casi inexistentes.
El hilo se hace cada vez más largo
y más grueso.
Y quema las yemas de mis dedos.
Pero no puedo dejar de tirar.
Poco a poco se desmadeja mi estómago primero
después los pulmones
y luego el corazón.
El crujir de los pespuntes
sube por mi cuello,
retumba contra mi paladar,
deshace el tabique de mi nariz
y descose mis pupilas.
Y justo cuando empiezan a deshacerse
los pliegues
de mi cerebro
apareces,
me quitas el hilo de un manotazo
y poco a poco, con mimo,
vuelves a enhebrarme.
El toro no sonríe
Y sin embargo el toro no sonríe
ante el grito enmudecido
los ojos llorosos
y el olor de un estómago humano
que se macera
al sol del media tarde.
Eclipse
El fuego de los mares soplará
tras el polvo de mis pasos.
Una lágrima iracunda
huirá de mi sonrisa.
Cien latidos por babor
bombearán cien salvas
en honor de los vestigios
del valiente que no fui.
Pavesa, gota, brisa, grano;
espadas que atravesarán
la esperanza al microscopio.
Manecillas que se detendrán
cuando el sol
de mi pecho
se esconda en
un eclipse
permanente,
permanente,
permanente,
permanente,
permanente…
Un niño perdió un gato
Un niño perdió un gato
de caucho, de madera
o de latón, ¡Qué se yo!
Dormitaba en la calzada y
lloraba lágrimas de rocío
Debió perderse antes de morir
la madrugada
Un niño perdió un gato
¿Jugaba? ¿Corría?
¿O iba de la mano de mamá
al mercado, al parque
O a casa de la abuela
Con un ramo de flores?
Solo se que era el día de la madre
Un niño perdió un gato
Quien sabe cuántas tardes
alzó el vuelo
entre sus dedos
Un día habrá sido Superman
O Mickey Mouse,
o Peppa Pig
O tal vez fuera garfield
Y le preparara una lasaña
con un horno de resina
Un niño perdió un gato
Ya no oirá el maullido
con regusto a petróleo
de su alma refinada
Ya no sentirá su ronroneo
ni su rabo mesará su pierna
Un niño perdió un gato
poco antes de que el gato
lo perdiera